NO ME GUSTA. QUÉ LE VOY A HACER.

Puede ser que, tras leer este artículo, algunas amistades me retiren el saludo, incluso esa amistad. No, no exagero. Pasa. Doy fe. Pero, como con todo, la cuestión es el respeto por el otro, sus opiniones, sus gustos y sus no gustos. Hoy tocan los últimos. 

Creo que tengo más pasiones que aversiones, aunque ese es un término muy rotundo. Digamos que hay cosas -pelis, música, gente, literatura- que me resultan indiferentes o no captan mi atención ni mi interés. En román paladino: no me gustan. Y de vez en cuando toca recapitular para dejarlas claras o quizás para tratar de encontrar la enésima razón de que no me gusten. Pero la mayoría de esas veces es que no hay razón. Es así y ya está. Total, que para la rentreé otoñal repasemos de nuevo en general.

Empecemos con uno de los que hará que mucho personal levante una ceja con estupor y diga para sus adentros "qué engañados nos tenía esta, ya sabía yo que era una petarda". Pero lo dicho, es lo que hay. Allá va:


1. No me gusta El padrino

Suena a sacrilegio o blasfemia, o a pecado mortal. Pues bien, estoy condenada desde esa primera vez que me aburrí soberanamente con los pucheros de don Vito Corleone, con esas caras de piedra que me han parecido tener siempre Marlon Brando o Al Pacino. Nunca he llegado a verla entera (obviamente tampoco el resto de la trilogía) y si tengo que salvar algo es la famosa escena de la cabeza del caballo en la cama y, sobre todo, los pocos minutos que sale Sterling Hayden, que sí que es una de mis debilidades, como el corrupto capitán McCluskey. Gozo de emoción y placer casi sexual en la escena en que le pone la cara como un mapa al sieso de Michael Corleone Pacino y lloro con rabia, dolor y ganas de retorcerle el cuello cuando este me lo mata tan malamente.


Con Robert De Niro me pasa lo mismo que con Pacino. Me han gustado en tres películas y media: Toro salvaje o Los Intocables, o Pacino en Scarface o El dilema. Pero en esa última estaba el AMOR de mis amores cinematográficos y el Pacino tuvo que echar toda la carne en el asador para que mi animalito no se lo comiera con patatas (que se lo come). Sin embargo, en la mayoría de sus películas este par de tan considerados mejores actores de todos los tiempos me han dejado igual. Bien, ya me han crucificado los millones de sus admiradores y pueden seguir clavando clavos los de Johnny Depp, Leonardo Di Caprio, Brad Pitt, George Clooney y otros cuantos.



2. No me gustan los Rolling Stones.

Más cejas alzadas. "Lo dicho. Esta no es una petarda, es LA PETARDA". Pues sí, pero que no me gustan. Ni antes ni ahora, ya convertidos en colegas del faraón Seti. Eso sí, todo mi respeto por seguir sobre un escenario. Pero nada, ni la voz de Jagger ni la música. Solo puedo escuchar con tranquilidad de espíritu uno de sus temas más de ahora. Este, y ya es del 97:


Pero se acabó. Y eso que me he puesto varias veces con ellos. Nada, no lo consigo.

Y de sus contemporáneos los Beatles tampoco me va John Lennon. Trascendió demasiado a sí mismo y ni su voz ni su música me han convencido. Pero claro, yo es que soy poco del flower power y lo justo del peace and loveEl caso es hay tantos más con los que no puedo que no acabaría.


3. No me gusta la literatura fantástica, ni de terror ni de ciencia ficción.

En mis mocedades sí que me fascinó La historia interminable, de Michael Ende. Y si te fascina el libro es imposible que te guste la espantosa película que hicieron. Pero fue una excepción producto de una edad en que empiezas a leer de todo. Luego, en tercero de carrera, tuve una terrorífica experiencia traduciendo un fragmento de El Hobbit y ya no me quedaron ganas de saber nada más. Cuando años después se volvió a poner de moda El señor de los anillos por las pelis de Peter Jackson, lo volví a intentar con Tolkien. No pasé de la mitad del primer libro. Y de las películas, que a fuerza de ponerlas veinte veces por televisión las acabas viendo, terminé más que hasta el moño de hobbits, orcos, anillos y tierras medias.

Pero me empeñé de nuevo con el género tras el pelotazo de Juego de tronos. Imposible superar que me decapitaran a Ned Stark. Una y no más. Y mira que tengo buenas amistades enganchadas con locura, pasión sin límites y conexión DIRECTA con el mismísimo Jon Nieve. Ni por esas.



Con el terror solo puedo en los clásicos: el grande entre los grandes que es Edgar Allan Poe, Bram Stoker y su Drácula y La guarida del gusano blanco, o Mary Shelley con Frankenstein o El vampiro de su amigo Polidori. Eso sí, me encantan las adaptaciones cinematográficas de la Hammer, la mítica productora británica, que hicieron en los sesenta y setenta.

Christopher Lee - Vicent Price - Peter Cushing
Este trío de MAESTROS DEL HORROR tiene que gustarte sí o sí.


Sin embargo, repito, lo he intentado, he querido ponerme con los contemporáneos, que no se diga, pero no he pasado de El traje del hombre muerto de Joe Hill o El último pasajero de Manel Loureiro. Y por ejemplo a lo más que he llegado del gran gurú del género Stephen King es a verlo en un capítulo de la tercera temporada de mis moteros preferidos de Hijos de la anarquía (esos sí que dan miedo), donde borda a un "eliminador" de cadáveres. Tras esto me han puesto en otra cruz todos los adoradores de King. Lo sé. Lo asumo.

En ciencia ficción solo puedo con Star Trek y, por cuestión muy sentimental ya que crecí y aprendí a amar el cine con ellas, por supuesto La guerra de las galaxias. Con Alien, que ahí sí consigo disfrutar de los dos géneros, igual que me quito el sombrero con Blade Runner. Pero lo que es hojear a Asimov, a más de Philip K. Dick o Arthur C. Clarke, ni de casualidad. Igual algún día le pongo remedio, pero por las marchas que llevo lo dudo. Ni siquiera he visto 2001, una odisea del espacio de Clarke. Kubrick hizo maravillas como Atraco perfecto (otra vez con mi admirado Hayden), sin embargo, lo de salir al espacio no lo he podido acabar nunca.

En fin, ha sido un repaso somero, pero es que, de seguir, me dan las uvas. Pero ya sabe, lo de los gustos y las opiniones es como los culos: cada uno tiene el suyo.

Casi que mejor disfrutar de esos gustos.

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Yo también soy más de pasiones que de aversiones, pero qué bien sienta decir esos gustos que parecen tabú sino te gustan o entusiasman, ¿verdad?
    Me ha encantado la entrada y me he dado cuenta que comparto muchas de tus aversiones, a excepción de una cosa, me vuelve loca Robert de Niro jajaja pero para gusto los colores. Bravo Mariola!!!

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  3. Ahora en serio, con lo de la voz de Mike Jagger me ocurría lo mismo, sin embargo los temas sí me gustaban. Tuve un jefe borracho que los ponía a todo volumen por el hilo musical cuyo altavoz tenía justo sobre mi cabeza. Era una pesadilla pero eso ya pasó. Al final acabé acostumbrándome. Lo que no te perdono es lo de El padrino. Si es de las raras veces que la peli (la primera) está a la altura del libro, algo no cuadra con tus gustos ;) Y la segunda incluso la supera. Pero para gustos colores ;)

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    1. ¡Ja, ja, ja! Sí, algunas veces es casi imposible hacerse a la idea de que a alguien no le guste algo que uno considera sublime, ¿verdad? Pero lo dicho, de todo tiene que haber en esta vida. Ya van dos perdones que no tendré, el de El Padrino y el de los Rolling. Aún me queda alguno más, seguro.
      Ah, y mientras solo me retires me retires el saludo y no la amistad, me conformo ;-)

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  4. Buenas tardes, Imperdonable. Te perdono por todo lo que has escrito menos por lo que dices de El Padrino. Te podría dar muchas razones por las que te deberían gustar la primera y la segunda parte, pero solo te voy a dar una, la actuación de Robert Duvall. Ese Tom Hagen tan pausado, cínico, leal, agradecido, "profesional". Siempre me ha cautivado este actor. Y no digamos en el papel del histriónico Teniente Coronel Bill Kilgore en Apocalypse Now con su sombrero del Séptimo de Caballería (insuperable). Nadie es perfecto...

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    1. Si ya lo dije yo en su día. Los Corleones del mundo me iban a dar toda la caña... Pero a ver, señor Ex, colóquese bien las gafas de leer y dígame dónde escribo yo algo del grandísimo Robert Duvall, que posiblemente sea lo que se salva de mi quema de El padrino junto a mi adorado Sterling Hayden. Duvall me encanta donde salga. Solo comento que no me gusta la peli en su conjunto. Que me he puesto más de una vez, pero he sido incapaz de llegar al final. En fin, tú lo dices. La perfección no existe 😉.

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