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Chad Kroeger y Marko Saaresto. Mis voces del siglo XXI


Hoy cumple 44 años Chad Robert Kroeger, cantante y guitarra de Nickelback. Este canadiense de Hanna, un pueblecito al sur de Alberta, lleva en mi corazón muchos años. En este que ya se va acabando he tenido la fortuna de haberlo visto y sobre todo escuchado en directo hace justo cinco meses.

El de al lado es Marko Saaresto, nacido en Helsinki y de los más pequeñitos de mi clase del 70, porque los cumple el próximo 5 de diciembre. Cantante de los Poets of the Fall, banda finesa de rock alternativo que andan ahora de decimoquinto aniversario de su formación.

Les debía un artículo, aunque Chad y los suyos ya llevan unos cuantos por aquí, pero ambos son MIS VOCES DEL SIGLO XXI. Completamente distintas y a la vez con un mismo poder de atracción, seducción y emoción, sus voces son las que más me han llegado, me dicen o me sacan, a las que recurro cuando necesito fuerza o energía, o al contrario, paz y caricias.

Para los políticamente correctos que ya hayan alzado una ceja (o los de las atroces @ o X para marcar género gramatical o sexo biológico, que ya no distinguen entre ellos), sí, lo admito, aunque me cueste que me retiren pasiempre el saludo y la palabra: son hombres (¡abominación!), porque en la música en general siempre me han llegado más sus voces que las femeninas (¡condenación!), lo que no quiere decir que no me gusten las de muchas cantantes maravillosas que también admiro. Pero esto es lo que hay... Arderé en el infierno feminista. Lo veo.

Así que al lío, chicos. Seguid emocionándome. Son el día y la noche, la luz y la sombra, la guerra y la paz. Un dueto alguna vez y sería ya el delirio eterno.

Chad Kroeger

Es el poder, la fuerza, el desgarro, la pasión, la fiereza y la potencia. Todo lo que implique PURA ENERGÍA es lo que tiene la garganta de Chad en una voz que, con los años, se ha matizado con más gravedad pero que mantiene la misma intensidad. Y el mismo poder de inspiración. Porque aún sigo, y seguiré, agradeciéndole a él y a Nickelback la historia y el humilde logro de Marie. Evidentemente el tipo de música que hacen es perfecta para ese tono.

Hace tres años tuvo un susto y temblamos todos. Pero sus cuerdas vocales se recuperaron y volvieron a sonar con su vigor acostumbrado. Dimos toda la fe en el concierto inolvidable del pasado junio, donde echó el resto y más en una visita que habían tenido que posponer por su percance.

Pero lo mejor es disfrutar de su voz, fijarse en esos matices tan variados que van desde los tonos más adolescentes a los más rotos, potentes o sensuales que estallan en tantos poderosos estribillos de tantas canciones. Temas y música no aptos para espíritus delicados. O sí. Lo dicho, lo mejor es escuchar. Así que elijo cuatro con un inmenso esfuerzo. Y no hay imagen, solo sonido. Para apreciarlo mejor. Pero si alguna vez tenéis la oportunidad, no os lo perdáis en directo. Es aún MÁS.

La sensualidad y la energía en Hollywood, la adolescencia en Miss you, la fuerza en Never again (un potente alegato contra la violencia machista) y el romanticismo más exacerbado en Far away.




Marko Saaresto

Posiblemente sea por haber nacido en uno de los lugares más fríos de la Tierra. Le cambió la voz y se le transformó en terciopelo, con una calidez y templanza capaces casi de derretir ese hielo que tanto tienen alrededor esos vikingos fineses.

La paz, la caricia y un más allá en los cambios de tonos de una garganta trabajada en formación clásica, sí, pero de una materia prima prodigiosa la de este cantante de mirada aviesa y traviesa y trazas a veces de psicópata de novela negra tan oscura y propia de esa Escandinavia helada. 

Esa voz se puso en el mapa mundial gracias a una canción compuesta para un videojuego, el de Max Payne. Después, discos de tonos nostálgicos, con querencia por arreglos orquestales tan propios también de las bandas de rock de aquellas tierras, y buenísimo apoyo de guitarras.

Un mal día, o un día de otoño, que lo llevan en el nombre, una escucha esta voz y pueden pasar dos cosas: o pides hundirte directamente en esa cadencia grave y delicada, o prefieres dejarte llevar y que te emocione, combatiendo así el ánimo caído en catarsis limpiadora. Yo siempre me inclino por lo segundo. Y lo mejor es no escribir más y escucharlo. Sin imagen, solo cerrando los ojos.

Estas cuatro maravillas son de lo MEJOR que se ha compuesto en estos 18 años de siglo. La hermosísima Stay, la más especial para mí, que puedo escuchar en bucle hasta el infinito; su pelotazo mundial, la fantástica Late goodbye; una delicadeza suprema ese Given and denied; y el tono de himno celta de su último trabajo recién salido el mes pasado, Choir of cicadas.
 

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