Nickelback. _Feed the machine_, su nuevo disco.

Recuerdo la primera vez que escuché a Chad Kroeger. Fue en 2002 y yo andaba trabajando en una academia de inglés. Sé que fue a última hora, ya acabadas las clases. Debía de estar la radio puesta en algún sitio y me llegó un tono de voz de los que siempre han captado mi atención: grave, roto y con potencia.
No había escuchado la canción tampoco, pero tenía guitarreo, era lenta y con estribillo épico. Y sobresalía aquella voz que, en un principio, confundí con la tan poderosa de James Hetfield, el cantante de Metallica.
Al final conseguí saber el título de la canción. Era Hero, el tema principal de la primera película de Spiderman, lo más salvable junto a Willem Dafoe de ese despropósito que protagonizó Toby Maguire. Luego vi el video y descubrí al aún no treintañero Chad Kroeger.
Y como soy de pasiones rápidas e intensas, tardé cero coma segundos en enterarme de la vida y milagros del angelito. How you remind me, ese pedazo de tema que los había lanzado a la fama en 2001, me conquistó como a tantos millones más. Y el disco que la contenía, Silver slide up, pasó de inmediato a estar en bucle en mi cd portátil.
Por supuesto esta criatura no estaba sola en el mundo. Lo acompañaban un hermano mayor al bajo y dos colegas a la batería y la guitarra. 
Pues bien, desde entonces me hago con sus nuevos trabajos con devoción religiosa. Y me gustan tanto que incluso una de sus canciones, Savin' me, me inspiró la idea para mi novela Marie. El pasado día 16 sacaron su noveno álbum de estudio, Feed the machine, y me han vuelto a conquistar y poner las pilas.
Sin embargo, al principio tenía mis reparos. El primer sencillo de título homónimo se me ralentizó un poco y no terminó de convencerme.
Pero como suele dictar la experiencia con todo en general y en particular con estos chicos, ya pedazos de tíos que no cumplen los 40 y padres de familia, hay que esperar al producto final. Así que el segundo sencillo, Song on fire, sí acertó. Baladón marca de la casa que tan bien les sale. Ahí está el video oficial y unas recientes versiones acústicas y en directo.
Y el tercero, Must be nice, solo necesitaba un par de escuchas para resultar otro chute de energía, que ese riff de guitarra en el estribillo es una pasada.
Así que después de una larga tarde de playa gallega en mis recientes vacaciones con este Feed the machine en bucle, ya tengo veredicto: enésimo REGALAZO para los oídos. Y es que por algo esta superbanda ha vendido más de 50 millones de discos.
Nueva y vieja fórmula de perfecto equilibrio entre el rock más metálico y guitarrero y baladas más melódicas. Hay una novedad, aunque tampoco porque todas las bandas suelen sucumbir en un momento de su carrera: un tema instrumental de guitarras acústicas donde les sale la vena de mester de juglaría. 
The betrayal (Act I) remata el anterior (por orden en el disco) más cañero The betrayal (Act III) y la faena de forma magistral.
Los más amantes al sonido más desprovisto de suavidad, que son muchos y suelen quejarse del tono más sensiblero o adolescente de otros temas de trabajos anteriores, esta vez habrán cerrado la boca porque no hay concesión a ese supuesto exceso de azúcar o blandura. Ni a experimentos también pasados con trazos ochenteros o de reguetón que tanto machacaron por ejemplo en un par de temas de No fixed address.
No. Se habla de una vuelta a los sonidos más crudos de sus orígenes, en la transición del rock alternativo y grunge que tanto triunfó a finales del siglo XX.
Pero yo no me dedico a la crítica especializada. Solo juzgo lo que me hace sentir lo que escucho. Y eso es una vez más otro buen disco de Nickelback, porque me gustan todos. Así que disfrutadlo o descubridlos. 
Eso sí, no son aptos para espíritus elevados o propensos a los "despacitos" y demás petardos similares. Y solo falta que nos paguen visita que nos deben por estos lares, que hace dos años nos quedamos con la miel en los labios por culpa de un inoportuno quiste en la garganta de Chad. Menos mal que le fue bien y su voz ha vuelto a estar en plena forma.


Ahí va el resto de canciones.
Lo más cañero: las magníficas For the river y Coin for the ferryman (de estribillos fantásticos).
Los intermedios de Silent majority y Home.
Y además de Song on firelas estupendas baladas Everytime we're together (con toque de la estupenda If today was your last day de Dark Horse (2005)) y After the rain.
Nickelback 
  • Chad Kroeger (voz y guitarra)
  • Ryan Peake (guitarra y coros)
  • Mike Kroeger (bajo) 
  • Daniel Adair (batería)
Fotos, discografía y videos 
Nickelback y canal de Nickelback en YouTube

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