MARIE. Noviembre inolvidable de presentaciones y emoción. Gracias a todos.


He dejado pasar todo el mes para ir volviendo a la Tierra. Se está muy bien en las alturas, entre nubes y estrellas, y cuesta aterrizar. También ha costado un poco gestionar la emoción. Como buen cangrejo lunático de julio que soy y hago gala de ello, el caparazón y las pinzas son escudos eficaces para contenerla en los momentos adecuados. Pero, en fin, con la perspectiva ya más calmada y las imágenes asentadas en la memoria que no debe olvidarse, puedo concluir que he vivido algunos de esos días contadísimos en la vida que son perfectos, obviando siempre unos flecos también de emoción que impiden que sean de perfección absoluta.

Anoche se lo decía a un buen amigo. Esto habrá durado este mes y medio más, pero que me quiten lo bailao. Y sobre todo que me quiten esa emoción y tanta alegría y subidón para la autoestima.

Solo por haber visto tantas caras de tantos tiempos, épocas, edades y momentos habrá merecido la pena. Por las sonrisas y las palabras dedicadas, los golpes de risa. Por los reencuentros y ver de vuelta a la vida rostros que ya solo eran recuerdos. Por los brillos de los ojos en algunas amigas, por el orgullo de mi familia, de todos los que me quieren o me tienen cariño, simpatía o curiosidad.

Solo puedo dar gracias por esas pinceladas, los abrazos y la alegría sincera y compartida de quienes me aguantan cada día o de los que van a estar siempre ahí aunque no estén, de los que he recuperado también y me han mandado su cariño y su apoyo en la distancia.

De esas caras en la foto de portada son muchas más que ya habéis visto en los álbumes y vídeosDe todas esas palabras escuchadas, dirigidas y dichas son también muchas más, porque a veces no son suficientes o no las hay.

Quiero agradecer en especial a Mari Carmen Rodríguez y Nuria Álvarez las magníficas, sentidas y sinceras presentaciones que hicieron de Marie y de mí. Yo la creé a ella y luego con el tiempo, una jugada con el azar y un golpe de suerte marca del Francés, ella se ha convertido en papel impreso y me ha dado estos días y siempre se lo agradeceré también, por supuesto. 

A Mari Carmen le agradeceré siempre su frescura, su genial sentido del humor que siempre nos ha puesto una sonrisa en la cara, desde la infancia. Tablas desde luego no le faltan, ni arte, ni gracia ni un cariño que sabe que le profeso también desde entonces. Como a todas las amigas del colegio y el instituto que me acompañaron aquella tarde del viernes día 10. 

Que la vida nos ha llevado por distintos sitios, que se nos han quedado ya caras por el camino, que no nos hemos visto en años, pero que un día nos volvemos a encontrar por cualquier razón y ahí hemos estado otra vez. Con más mili y mochilas más cargadas, con más años... Pero ahí estuvisteis y ahí os recordaré.


Y a Nuria le agradezco la emoción tan grande y bonita que me contagió pero logré controlar (muchas guardias de cangrejo ya). Y tantas palabras de admiración que nunca creo merecer. Pero ya sabemos lo distinta que es la perspectiva que los demás tienen de nosotros y la nuestra propia.

Son menos años de amistad pero más condensados de emociones más intensas que parece mentira ahora que fueran por lo que ya siempre serán y que tienen un nombre con dos iniciales tan simples como RC. Son más ratos compartidos en otra edad y ya derivados en esa amistad, de esas pocas verdaderamente buenas que te puedes encontrar en la vida. Tarde más que inolvidable la de ese jueves 16 en la Casa del Libro de la calle Orense, donde tantos ratos buenos pasamos con Sara (a tus pies por tanta buena gestión) y el genial David.

Pero ambas me hicieron sentirme con ese punto tan humano de orgullo, vanidad, incredulidad y alegría que hay que tener de vez en cuando. Y sobre todo me hicieron muy feliz. Así que mil gracias mil veces más.

Para acabar, el agradecimiento final me parece que va para el Francés, que para eso es ese músico y jugador profesional que nunca pierde (tampoco en el amor) y al que le di mi rabia, mi nostalgia, mi malestar de aquel momento de hace once años para sacarlos y también combatir un bloqueo. A él y a esa fantástica Savin' me de mis queridos Nickelback

La combinación de una inspiración musical y un estado de ánimo a veces produce historias como esta que tienen un recorrido que será el que sea, pero que ya han brillado unos momentos que yo espero no olvidar ya. Al menos siempre me quedarán estas palabras e imágenes para leer y ver por si un día me falla ese recuerdo.

Y lo último ya: más agradecimientos a los lectores conocidos y anónimos que ya habéis leído o descubráis a Marie. Para que os toque el corazón como hizo con el mío tan duro del Francés, aunque solo sea un poquito.

Comentarios

  1. Ay Mariola , me has hecho llorar. Esta es la continuación de un camino que empezó hace mucho y que por tu pasión y tu tesón ha tenido este maravilloso mes de Marie. Ahora espero compartir mucha más vida contigo, vida lectora y vida de amistad porque ese R.C sabía lo que hacía. Estamos muy muy orgullosos de ti, y ya nadie te va a quitar lo bailao, ahora tendrás que bailar mucho más. Bravo máster, y GRACIAS a ti por tu amistad

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