Aclarando cosillas: de indepes, paletos, respeto y papel de fumar.

Declaración de intenciones

Vaya por delante que este artículo será el primero y el último sobre el tema, o sea, que será lo suficientemente claro para la gente con dos dedos de frente normales y corrientes. Pero también ayudará a la que no los tiene para que, ojalá, aprendan en lo sucesivo a no meter la pata.

Hace mucho tiempo que no publicaba por aquí, donde pongo mi acento más personal, y tengo por sana costumbre mental no sacar temas políticos (este lo es), aburridos (este lo es), controvertidos (este lo es) y polémicos (este lo es). Pero como el hastío, el fastidio y el mal rollo también me afectan, aportaré mi granito de arena y después me olvidaré olímpicamente. Repito: para dejarlo claro de una vez.

También espero ayudar a esos metepatas para que consideren, con o sin razón, eliminarme de sus amistades personales, literarias y virtuales que tengan conmigo. La limpieza será mutua o quedará limitada a los temas estricta y verdaderamente interesantes e importantes que nos unen, no que nos separen. Pues ahí voy. Los que no hayan llegado a la mayoría de edad que vayan con cautela. O que lleguen ya.

Antecedentes

Me he pronunciado públicamente dos veces, repito, DOS, en las redes sociales sobre este tema. Ha sido en Facebook y fueron dos comentarios en mi muro personal. Obsérvese el detalle, «muro personal». 

Uno: el pasado 1 de octubre, cumpleaños de una compañera de colegio moribunda que no llegó a vivir ni siete días más. Quería poner una nota de optimismo y desgarradora esperanza al delicadísimo estado de esta amiga y a la vez me quejaba con rabia y dolor de lo injusta y terrible que es esta vida como para andar preocupándose por los cuatro paletos del noreste que estaban dando el coñazo (un coñazo ya demasiado largo y grande) con unas votaciones ilegales.

Y dos: hace unos días, donde me pasmaba de que ese Viggo Mortensen, un actor y tío al que considero lo suficientemente vivido y viajado como para tener más idea y no tener los huevos tan cogidos, se hubiera hecho miembro de Omnium cultural. Ojo, un vikingo danés, ni más ni menos, de alma artista, cuyo trabajo ha sido ponerse en la piel de personajes de todo color, nacionalidad e idioma. Con lo que han conquistado, trincado, establecido y surcado esos hombres del Norte, que ahora son uno de los pueblos más civilizados, cultos y que mejor viven de este mundo mundial. Pero Viggo trabaja poco ahora y debe de aburrirse, así que habrá que llamar un poquito la atención. Otra cosa no se entiende, colega Aragorn, hijo de Arathorn, heredero de Isildur, señor de los Dunedain, heredero del trono de Gondor, apodado Trancos y Capitán de los Montaraces del Norte.

Así que mostraba mi pasmo tirando de ironía que, por otra parte, es de lo que más tiro con temas que me da mucha pereza comentar, escuchar o vivir. Y comentaba que lo iba a decir en solanero, que se entiende muy bien. O sea, que el amigo Mortensen era muuuu tonto. Punto pelota.

Pues bien, estos dos comentarios tuvieron dos réplicas sorprendentes. Todos tenemos, y somos, amistades virtuales silentes. No podemos ver o intervenir en tantos perfiles de esas amistades. Sí tenemos razones para haber aceptado esas amistades, pero todos conocemos el juego y... hacemos discriminación racional. Es lógico y normal. No hay tiempo material para atender a todo en el vasto mundo virtual. Así que de vez en cuando echamos un vistazo, pero no siempre.

Pero hete aquí que no, que están esas amistades silentes que aparecen justo en ese momento, con ese comentario que mágicamente han visto, porque jamás han comentado otro de mis temas de mi muro personal. Eso o que sondean o están inmersos en un monotema, como parece ser ahora el caso de muchos, y les salta alguna alarma de ¡Achtung, comentario sospechoso sobre indepen catalana! Y ahí que van.

En ambos casos, muy respetuosamente, eso sí, se mostraban condescendientes por mi bajo ánimo en el primero, causa esta de mi aparentemente airada y poco respetuosa descripción de "paletos" para un pueblo que pretendía expresar su decisión a separarse de un estado al que consideran opresor y represor (tela...). En el segundo caso mostraban su (ojo también) dolor y desacuerdo con ese insulto (sic) al amigo Mortensen, actor reconocido por su apoyo a causas culturales y humanas que bla, bla, bla... Y terminaban pidiendo respeto por, de nuevo, ese derecho de expresión por sentir diferente, no reconocidos y bla, bla, bla.

Mis respuestas, en los dos casos, también fueron respetuosas, como me pedían casi más bien para que me disculpara. A la primera comenté que de paletos sé un rato, porque es bien conocida la fama que tenemos de serlo los manchegos, pueblo sencillo donde los haya, acostumbrado a que nos pasen por encima desde Aníbal a Escipión, moros, godos, visigodos y demás ralea que nos ha mezclado la sangre tan impura que tenemos y seguimos reproduciendo por ahí. Pero efectivamente me disculpaba por si había herido sensibilidades, como en los avisos de pelis no toleradas o con contenido subido de tono. Que tiene traca el papelito de fumar tan fino... 

A la segunda respondí más o menos igual, pero apunté que a lo mejor eso del respeto había que considerarlo un concepto de dos vías. O sea, respeto a que me respetes también a mí.

Aclarando, que es gerundio

Ahora resulta que en ese rinconcito del noreste han designado (y menos de la mitad de sus habitantes) como presidente títere de un fugado de la justicia a un elemento que considera a los españoles y castellanohablantes (ojo de nuevo: lo ha dicho en castellano para que se entienda, claro) bestias, hienas, víboras, carroñeros de raza inferior o sinvergüenzas entre otras lindezas. 

Pues bien, a mí no me ha dado por ir a pedir explicaciones, disculpas o respeto a esas amistades silentes porque se me haya roto o no el papel de fumar ante las declaraciones del individuo en cuestión. No. Para eso estoy escribiendo esto y lo digo ahora:

A ver, los independentistas catalanes no son unos paletos, son LOS PALETOS más ridículos y destructivos SIN NINGUNA RAZÓN CONVINCENTE NI CIERTA que ha visto este país en siglos. Lo peor no ha sido decir ni hacer tantas tonterías y gilipolleces durante tanto tiempo, aburriendo y cabreando a todo el mundo y dejar que las hagan y digan. Lo peor es haber dividido de esta manera tan cruel y venenosa a una sociedad tan plural, avanzada, de tanta clase y tan culta como la catalana PORQUE LA COMPONEN MUCHAS SANGRES DE MUCHOS LUGARES DE ESPAÑA.

En un mundo conectado de norte a sur y de este a oeste por esta maravilla de internet, en un mundo mezclado donde se aboga por los mismos derechos para todos tengas el color o el sexo que sea (¡el sexo, por Dios, no el género!) y vengas de donde vengas. En un mundo que no puede ser más diferente, pero pretende mantenerse unido por un bien común o compartido. En un mundo de buenas intenciones aunque las malas siempre quieran sobresalir. En un mundo tan racional como sinsentido donde lo único que más importa y siempre será así es tener salud y poder vivir lo más feliz y tranquilo que se pueda, este disparate que tenemos aquí es eso, un DISPARATE que abochorna al más pintado.

¿Que todos hemos dejado que ocurra? Desde luego. La idiotez es el peor de los defectos humanos. Y la susceptibilidad de sentido único. Pero normalmente obtenemos lo que merecemos, aunque en este caso nunca deberíamos haber llegado al grado de estupidez que nos rodea.

Así que sí, yo también pido respeto y disculpas y menos cogérsela con papel de fumar y tratar de entenderse. No señalaré a todos por causa de unos pocos. Lo que me apena es ver hasta dónde se ha perdido el rumbo en esos pocos y la inmovilidad del resto. 

Ni quiero que se independice Cataluña ni quiero vivir esta situación tan penosa. ¿Cómo se consigue eso? Evidentemente con entendimiento. Y con respeto, por supuesto, pero para todos. Si no, ya sabemos todos también que podemos ponernos al mismo nivel y bajar a la arena más sucia. ¿Queremos hacerlo? Queda a la elección de cada cual. No me busquéis más la mía, ¿de acuerdo?

Usaré nuestra lengua máter para rematar. Liberae sunt nostrae cogitationes (Cicerón)

Gracias por vuestra atención.

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