CORTADA, SANCHO Y FRANCINO. Estos chicos tan guapos... Pero ya.

Rematamos el año con este artículo. Resulta que, para mis costumbres, he visto alguna que otra serie española. Sin tirarme de los pelos cuando me he perdido algún capítulo, pero las he ido viendo.

De entre ellas, y para qué nos vamos a engañar, aparte de más o menos por la trama o mis ganas de entretenimiento, si hay algún muchacho cómodo de ver, pues mejor. Y en estas los hay. 

Tan cómodos de ver que, en fin, ya son demasiado cómodos. Son tan perfectamente perfectos que, para mis estándares masculinos digamos... más primitivos o poquilla cosa con su cosa, se me han quedado en eso: guapos guapísimos.

  
Los señores Rubén Cortada, Rodolfo Sancho y Carles Francino dan estupendamente en pantalla. Las cosas como son.

El Francino y el Sancho tienen buenos genes, sobre todo Sancho, aunque le falta todavía un rato para acercarse a la sombra de su señor padre, que Dios lo acoja en la más alta de las glorias. Y el Francino tiene una delicadeza sin igual en los rasgos. Pero a los dos les faltan unos centímetros más hacia arriba, que es lo que termina de dar el empaque.

Al otro no. El otro parece de otro planeta y de otro universo. Rubén Cortada es una de esas maravillas maravillosas que parecen creadas únicamente para el deleite supremo de su contemplación. Una lo mira y ya: paralizada para los restos en unos ojos verdes de quitar la respiración y de quitarte lo que haga falta.

Además, el muchacho es sencillo, discreto... Un primor. Los otros también, ¿eh? Que efectivamente ninguno se cree su romance diario con el espejo. Eso los salva. Eso y buena mano para la elección de trabajos.

Hacen justamente lo que saben: dar bien en cámara, y en buenas series, o al menos, que se pueden ver.



Rubén Cortada me ha hecho gracia en Olmos y Robles. La serie tan inocua e intrascendente de la 1 ha sido una debilidad confesable por mi gran aprecio y admiración hacia la Guardia Civil. Y el contraste entre los dos personajes principales ha sido su baza más a favor. Eso sí, yo sigo a ver si mis colegas de la Benemérita saben o tienen noticia de algún ejemplar parecido como ese cuerpo del Cortada en el Cuerpo.

También he visto la adaptación de la novela de Nieves Herrero, Lo que escondían sus ojos. Por su lograda ambientación y su interesante historia, aparte de por ese muchacho que quita el hipo.

Pero es una pena que solo me quede con eso, con mi hipo resuelto. Cuando el chico termine de aprender a vocalizar (que no tiene nada que ver con su dulzón acento cubano), igual llegará más lejos. Aunque me temo que esa deficiencia es general en todos los actores y actrices jóvenes de este país.

También les pasa a Sancho y Francino, aunque Francino, por su personaje de época en Víctor Ros, cuida más la vocalización.

A Rodolfo Sancho sí que lo he visto en más cosas, que para eso lleva ya una larga carrera. Desde Amar en tiempos revueltos, La señora, algo de Isabel y ahora, en Mar de plásticouna de las pocas y muy buenas series negras que se han hecho últimamente.


La percha la tiene, la buena sangre para la interpretación también. Pero de nuevo sigo sin enterarme bien cuando habla. También tengo la sensación de que esa percha se come todo lo demás y su trabajo se queda antes de llegar. Con eso, y con que el recuerdo de su padre es demasiado grande. Pero sin duda no le quito su esfuerzo y su mérito. Ni sus éxitos, que serán muchos más, seguro.

Por último, pero no menos importante, me dejo a Carles Francino. No fui seguidora de Águila Roja y he visto muy poco de Hospital Central. También me perdí la primera temporada de Víctor Ros, pero sí estoy con la segunda. Pero por una razón que no era precisamente él, sino el señor Paco Tous, que ese sí que es una debilidad como actor.


A Francino, aparte la tranquilidad y suavidad de su mirada, lo salva la idoneidad del personaje que interpreta y sobre todo hacerlo en una serie de época. Los detalles, el lenguaje de los guiones adaptados de la obra literaria, la ambientación y el registro propician tener que currárselo con más dedicación y cuidado. 

También ayuda que haya alrededor algunos de los actores con más tablas del panorama como Juanma Lara, Tomás del Estal o el mencionado Paco Tous. Así que Francino se luce bastante bien.

Recapitulando e insistiendo. Los tres poseen físicos estupendos, de hacerles los favores que precisaran. También me parecen con el éxito merecido, sí, pero solo me llegan a los ojos.

En fin. Todo sea porque en realidad lo importante es entretenerse. Y si es con chicos guapos pues mejor.

¡Muy felices Pascuas y mejor año nuevo a todo el personal!

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