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NO ME GUSTA. QUÉ LE VOY A HACER.

Puede ser que, tras leer este artículo, algunas amistades me retiren el saludo, incluso esa amistad. No, no exagero. Pasa. Doy fe. Pero, como con todo, la cuestión es el respeto por el otro, sus opiniones, sus gustos y sus no gustos. Hoy tocan los últimos .   Creo que tengo más pasiones que aversiones, aunque ese es un término muy rotundo. Digamos que hay cosas -pelis, música, gente, literatura- que me resultan indiferentes o no captan mi atención ni mi interés. En román paladino: no me gustan. Y de vez en cuando toca recapitular para dejarlas claras o quizás para tratar de encontrar la enésima razón de que no me gusten. Pero la mayoría de esas veces es que no hay razón. Es así y ya está. Total, que para la rentreé otoñal repasemos de nuevo en general. Empecemos con uno de los que hará que mucho personal levante una ceja con estupor y diga para sus adentros "qué engañados nos tenía esta, ya sabía yo que era una petarda". Pero lo dicho, es lo que hay. Allá va: ...

LA CASA DE MIS ABUELOS

La casa de mis abuelos tenía los techos muy altos, o así me lo parecía, pero desde mi perspectiva infantil todos los techos llegaban al cielo. Además, la bola dorada que coronaba el comienzo de la balaustrada en la escalera refulgía en miles de destellos, sobre todo cuando le daba la luz desde el patio y le pegabas los ojos estrábicos para verlos mejor. Ahora lo he hecho alguna vez, pero no es lo mismo ni está aquella luz más que en el recuerdo. Tampoco la barandilla es de piedra ni la adornan rebusca das filigranas en círculos y ochos, ni los peldaños son grises ni llevan a las cámaras ni al baúl lleno de sal. Cuando miras las imágenes reales congeladas en fotos y diapositivas se pierde la magia del enfoque nebuloso que impregna las de tu memoria, como si se superpusieran y las de tu cabeza superaran con creces las de los ojos. En los recuerdos ni a las caras ni a las cosas les afecta el tiempo porque no lo hay, solo fallan en esa percepción que difumina contornos y desvirt...

ESOS POCA COSA CON SU COSA

Canícula de julio, el verano me aplatana. Solo apetece escribir de asuntos ligeros como el cine o los muchachetes. Echemos mano de ellos.     Quien me conoce un poco sabe de mi gusto por esos especímenes masculinos (de cualquier nacionalidad, raza, condición y actividad) con hechuras de bestia parda poco evolucionada, animalitos como los de Crowemagnon... Perdón, que se me han ido un par de letras por asociación de conceptos. Quería decir de Cromagnon. Y si tuviera que tirar de lista, me tocaría dedicarles un blog exclusivo. Una ínfima muestra se pudo ver ya en a quellos ejemplos de carne gourmet junto al salchichón justiciero .      Pero una también tiene cierta debilidad por otras criaturas a las que la Naturaleza, en su múltiple variedad, no ha dotado de armazón muy consistente o de carrocería lucida. Estas criaturas, en mi inventario, son los y tienen esos rasgos y morfología peculiares, perfectos para reflejar precisamente esa imperfecci...

TRAJANO Y ESCIPIÓN - TRILOGÍAS de Santiago Posteguillo

Mis trastarabuelos más remotos eran de la  Oretania , concretamente de un lugar al que cuenta la leyenda que llamaban Cerro de los Dioses de Cristal , donde había un palacio de cristal que estaba lleno de estrellas. Lo de las estrellas es verdad, que entonces y dos mil años después solo hay que seguir mirando al cielo en una noche de verano para verlo repleto de ellas, las únicas inalterables a lo largo de una Historia de miles de palacios y dioses. LA SOLANA (Ciudad Real) Fotografía de (c) Juan Gregorio García Alhambra La Solana - Iglesia de Santa Catalina Fotografía de (C) Carlos Díaz-Cano Arévalo A quellos ancestros debieron de ser gente sencilla, dedicada a buscarse la vida en una tierra incómoda y de clima extremo. Seguro que anduvieron por las cercanas  Laminio y la helénica Marmaria , ayudaron en la construcción de la fortaleza del Cerro de las Cabezas, y como ahora, considerarían extraordinario que en medio de tantas...

AUNQUE TE VUELVAS A IR

   Removió el café distraídamente.   ¿Se irá?   Le llegó el tráfico del gris amanecer. Es raro ver niebla tan espesa en la ciudad, ver los dos puntos de luz de coches invisibles. Es inhumano estar en la calle a esta hora, es trágico vivir en ella y de ella.   No te he recogido por compasión, ya hacía tiempo que te miraba de lejos y de cerca, al pasar o al detenerme, al fingir un olvido para desandar el camino y volver a cruzar. No te he recogido para divertirme ni para que me cuentes miserias o veas las mías. Tampoco por querer ser amigos ni para negociar un precio que yo también tengo. No lo he hecho por haber perdido la cabeza o hacerte perderla a ti. Creí que estábamos solos, sólo eso.   Se levantó.   Se irá. Aunque midamos igual las distancias y el tiempo.  No se le ocurrió nada sobre la angustia por el espacio, sobre compartirlo. El espacio físico sí. Ese es fácil de administrar y expandir. Es tan fácil que debería estar prohi...